EL BESO, Y EL BESOOOOOO...

El beso puede ser expresión de un cariño sano y limpio. Pero también puede ser un desahogo de pasión y lujuria. ¿Cómo saber la diferencia? Todos tenemos dentro de notros algo que nos dice cuando ya se nos pasó la mano. No es lo mismo un ligero "besín" que un besazo que desboca la pasión y que puede llevarnos a situaciones a donde no pretendíamos llegar, y luego, claro, viene la culpa y una situación de sentirnos impuros o malos.
En realidad la sexualidad, el amor, la pasión, los besos, las caricias, etc., son cosas buenas, ¡no espera!, déjame aclarar: ¡Muy buenas! Pero cada cosa tiene su momento y en el noviazgo, todavía no es el momento para entregarnos totalmente a la otra persona, por eso debemos de ser prudentes con nuestras manifestaciones de cariño.
Uno la siente enseguida, y también se percibe claramente en la otra persona. Y por eso un beso prolongado, a solas, puede ser una ocasión de pecado. Y a veces, una ocasión inmediata.
La juventud es muy inflamable por naturaleza. Sea tu temperamento el que sea, te recomiendo que no te entregues a esos besos lascivos, pues con esto das entrada a la pasión. Y Jesucristo dice que es pecado desear lo que está prohibido hacer. Y es pecado provocar voluntariamente una excitación sexual. El beso en la boca, prolongado y ardiente es especialmente excitante, pues va unido al apetito sexual.
Los labios son una zona erógena. La misma policía norteamericana informa de la facilidad con que la práctica del beso pasional puede convertirse en unión genital.
Una cosa muy distinta es un beso breve, suave y delicado, expresión de un cariño sano y limpio. Pero hay de besos a besos, y un beso apasionado, te sugerimos que lo guardes para la persona especial con la que vas a compartir tu vida. Te aseguramos que cuando llegue el momento adecuado, cuando ya estés seguro de tu decisión y comprometido, vas a disfrutar mucho de la pasión y de todas las cosas buenas que Dios hizo para ti.

